2014-12-19, El País

Jaroussky ha conquistado la sensibilidad del público melómano madrileño. En su anterior visita, en octubre del año pasado, se centró en Porpora, con lo que la sombra de Farinelli apareció por todos los rincones. Ahora su eje es Vivaldi con motivo de la aparición de su disco Pietà, dedicado a obras sacras del compositor veneciano. En marzo vuelve con una selección de melodías francesas basadas en textos de Verlaine y antes, en enero, interviene en una ópera de Agostino Steffani en versión de concierto con la orquesta del Festival de música antigua de Boston.

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